viernes, 14 de marzo de 2014

el arco y la lira




¿qué tal si en el arco que tenso lo que hay es alquimia?
¿qué tal si el filo de mi saeta está empapado de sentido?

cuidado.

porque ahí donde apunte, nacerá un manantial.

se abrirá un cráter: una pausa, un paréntesis. y de él surgirán, primero, una o dos preguntas; después, quedito, algunos cantos, algunas manos que buscan. y después, en torrente: aves, ritos, leyendas, historias, alaridos, murmullos, maquinarias, constelaciones y caminos. y ese sitio será, de momento, el centro del mundo.

una hierofanía al estilo hágalo usted mismo.

cuidado, que en mi arco llevo semillas, y atraigo todo lo que sea fecundo.

ahí donde apunte mi flecha, habrá cultivos.

de lo fértil nace lo fértil, y las cosas buenas algo tienen de magnetismo.
así la abundancia, así los caudales, así los ríos.

aquí sólo cabe la magia, repito.







lunes, 3 de febrero de 2014

{...}




"I only understand life lyrically, musically. I am so thirsty for the marvelous that only the marvelous has power over me. Anything I can not transform into something marvelous, I let go."
—Anaïs Nin

aquí sólo cabe la magia, dije un día.
aquí sólo cabe la vida buena, la buena vida.
lo repetí, una vez y otra.
bebí, alcé la copa, bebí una vez más.
y, desde entonces,

i n u n d a c i ó n.

"This is to introduce myself. I am young and I believe in magic. I am learning how to cast spells. My profession is transforming. I am what is known as an 'artist'." —Stan Brakhage





martes, 7 de enero de 2014

* * *



"Nuestra obligación no es sólo nacer de nuevo, sino una y otra vez. Esto significa vivir en constante asombro espiritual y en desequilibrio interior." —Allan Kaprow

Mira esa luz. Tómala entre las manos. No temas romperla, es tan frágil que no se romperá. Mírala derramarse sobre tu cuerpo. ¿Ves ese rastro que deja, líquida, sobre la piel? Es un texto, si así lo quieres. O un canto o un surco o una vía, da igual. Un eco, un magnetismo o una resonancia: lo vital es que responde, la piel, a eso que la inunda. Por el momento, no sabe ser más que ese roce. Esa vecindad con la luz, esa intimidad con ella: eso es la alegría.

[Ven, bebe una copa, nada conmigo, báñate en ella. Escúchala, mírate, cántala. Toma una hebra, tira de ella mientras recitas alguna cantilena, téjela en tus dedos y en tus brazos, gira hasta hacer un enredo; luego despliégala, despídela, déjala evaporar. Ya lloverá de vuelta.]









lunes, 2 de diciembre de 2013

amarantina*

Ananda Serné



afina el oído:
¿lo escuchas?
ese rasguido que cruzó el aire
esa pausa y la brecha que dejó
esa profusión amarantina*
esa arritmia
¿la escuchas?

habría que desprenderla, despacio
(con un par de pinzas finas)
guardarla en algún cántaro vidriado
y encenderle una vela de cuando en cuando.


[Amaranthine (am-uh-RAN-thyn) Adjective. Unfading; everlasting.]



*white flags are waving*


Francesca Woodman


A+A Cooren





Robert Smithson


martes, 29 de octubre de 2013

Πάντα ῥεῖ —\pän-tä-rā, pan-tə-rā\






"Nosotros, los perecederos, tocamos los metales,
el viento, las orillas del océano, las piedras,
sabiendo que seguirán, inmóviles o ardientes.
Yo fui descubriendo, nombrando todas las cosas:
fue mi destino amar y despedirme." [Neruda]

¿Has visto las trazas de ríos que llevan grabadas las piedras?
¿Has visto cómo guardan lagunas, mares, nubes, oleajes?
¿No te parece que palpitan, a veces, que algo late ahí inscrito?

[Me han dicho que el vidrio es líquido. Me han dicho también que es mentira.]

Digamos que me gustan las cosas que fluyen. Digamos que quizá, a fuerza de fluir, hacer patria podría volverse a la par algo huidizo, inasible.

Co-incidir un momento; después, partir.

¿Cómo se quiebra una cadencia así? ¿Cómo se cristaliza?



martes, 24 de septiembre de 2013



Sucede que la tierra se abre, de pronto, debajo de los pies nuestros.
Sucede que uno siente el aire y sabe que está maduro.
Sucede que surge en las manos un rumor, un cosquilleo.
(Y en la frente un ojo de agua y en la voz un canto abierto.)

Sucede que el tiempo se ensancha como repleto de luz.
(Y nace del tiempo el otoño y sigue su cauce la ausencia.)

Sucede que cantan mis pasos y canta también mi camino.
(Y canta el viento que inunda y cantan las noches y canta con ellos el río.)






viernes, 9 de agosto de 2013

Origami



"To be alive: not just the carcass
But the spark.
That's crudely put, but...
If we're not supposed to dance,
Why all this music?"
—Gregory Orr


[Si de inventar un ritual se trata, me pinto sola. Me-pinto-sola.]

El dedo índice derecho estirado hacia arriba; se encuentra con el izquierdo: tri-ángulo. Se detiene, señala: Éste es el inicio.

Luego traza una línea despacio sobre el índice izquierdo, una línea leve, pero continua, que despierta hormigueos a lo largo del brazo. El brazo se arquea al contacto; el dedo moldea, el brazo se deja moldear.

El índice no se detiene. Recorre el hombro, sube por el cuello, lo rodea, roza la boca, se desliza hacia abajo por el centro, como cualquier bisectriz en busca del primer ángulo. El índice despierta la piel a su paso. El cuerpo se pliega y se despliega, se alarga, se resume en el trazo (o en su huella).

La fluidez aumenta y los índices se multiplican. La respiración es otro trazo. Aliento entrecortado: línea puntada. El afán es teatral y coreográfico: los dedos dibujan no el contorno, sino las redes y los horizontes, los ejes y los puntos de equilibrio, los precipicios y los manantiales.

Los índices encuentran su camino, lo reconocen, apuran el paso. Así construyen el cuerpo.

Cuando llega el momento —¿tras cuántas formas, tras cuántos pliegues?— se extiende una única línea que corre, corre, corre y se alarga; ————— ————— ——— ———— —————————— ——————————— ————————— —— — ———

se suspende un momento, y luego vuelve a ser índice, que traza suave un camino, elige una coordenada al azar, señala el final y se une al silencio del cuerpo apenas nacido.






[Había algo que celebrar hoy.]

viernes, 26 de abril de 2013



a d e l a n t e.
así, despacio.
una letra a la vez.

a d e l a n t e,
que estás hecha de viento y de caminos,
que no en vano han tejido en ti sus raíces
la luz y las palabras.

a d e l a n t e.
siempre has tenido las botas puestas,
es hora de partir.
lleva las horas doradas
entrelazadas en los dedos
y el cuerpo abierto,
semi-sólido,
lleno de corrientes de aire.

a d e l a n t e,
que lo que alguna vez fue bello
permanece
y hay que honrarlo con la mirada clara
para lograr que cristalice.







jueves, 13 de diciembre de 2012

núi lửa



He escuchado decir a mi cabeza —

Que los grandes acontecimientos no son sólo guerras o reinados o civilizaciones que nacen y se derrumban; no son grandes batallas ni conquistas ni descubrimientos de teoremas universales.

Los mayores acontecimientos son las guerras y las batallas y las conquistas y los nacimientos que suceden dentro-muy-dentro de esos guerreros y conquistadores y descubridores que atraviesan la historia.

Son los cambios de era de una noche a la siguiente, la prehistoria de cada madrugada. Las glaciaciones. Los terremotos. Los diluvios sin aviso previo, sin profecía ni arca ni océano. La conciencia. La conciencia, ese pliegue del mundo sobre sí mismo. Diluvia ahí, en el doblez, en el repliegue. Ahí se resquebraja; ahí se reconstruye. Sucede todo en ese vértice de lucidez dolorosa, que mira y narra y alberga terremotos.



[Así quiero ser testigo de tu geología. Como ese escritor que caminó hacia el vesubio en erupción. Así, embriagado de terror y de belleza.

Y será épico, amor.

Que vengan mares y oleajes y ciclones y tormentas. Que vengan eras de sol y de neblina, de grietas en la roca y de géisers y de remolinos.
Que vengan; seré tu cronista y su demente, tu cantora y su memoria.
Será minúsculo y épico, será hermoso y atroz.
Que vengan.]










martes, 4 de diciembre de 2012

Elogio de Eva




La primera en levantar la vista más allá de lo permitido; la primera en desafiar el horizonte. De tu mirada despierta nació el deseo —jamás satisfecho—, que es nuestra agridulce condena. Tras la mirada y el deseo vino la audacia: alzaste la mano, Eva, y tomaste el fruto. Ahí nació el placer, con todo su caudal de atrocidades y de privilegios. La primera pecadora, te llaman. Yo pienso que habría que hacerte un altar, bendita pecadora, a ti que descubriste la feliz sentencia que nos hace carnales, finitas, deseosas, inquietas, insatisfechas e intrépidas. Te levantaste y pusiste el mundo entero en marcha, no como objeto de deseo, sino como ser deseoso, embebido de voluntad y pleno de poder. Tu osadía fue decir lo que era ya evidente: el jardín del edén era intachable, pero insípido. A cambio, nos ofreciste un repertorio jamás imaginado de contrastes y matices: tristezas entrañables, júbilos fugaces, imperfecciones atesoradas. Nos ofreciste la debilidad junto a la fuerza, el caos junto al sentido de armonía, la bondad unida a la crueldad; todo a un tiempo, sin aviso ni mesura. Gracias a ello nos sumergimos de lleno en el torbellino de la vida, con cuerpos reales que flaquean y que luchan, que persisten un tiempo, gozan, aman, y luego desaparecen. Te llaman pecadora, Eva. Yo te bendigo con este desencanto radiante, con la voz de mortal que me diste, con el cuerpo caído, arrojado y palpitante que nos heredaste. Bendita pecadora, Eva. Bendita mujer.


Podrás encontrar este texto impreso en un libro objeto editado por (c)acto durante el Foro de Ediciones Contemporáneas en el Museo de Arte Carrillo Gil del 7 al 9 de diciembre.